Neumococo: la bacteria conocida como “neumococo” es la causante de la mayor cantidad de casos de meningitis en el mundo. La única forma de prevenir su aparición es una vacuna optativa que se inyecta en cuatro dosis, a los 2, 4, 6 meses, y entre los 12 y los 15 meses. Si bien protege a entre un 50 y un 70% de los niños vacunados, “sería ideal que se vacunaran todos, por la gravedad de la patología.
Varicela o peste cristal: se aconseja vacunar a todos los niños contra esta enfermedad que, pese a considerarse benigna, puede provocar problemas graves; entre ellos, meningoencefalitis y bronconeumonía, además de malformaciones y complicaciones severas del feto o del recién nacido cuando la mujer contrae el virus durante el embarazo. Se aplica en dos dosis, una a partir del año y la otra entre los 4 y los 6 años; después de los 13 años, debe darse en dos dosis separadas por 30 días. En casos de niños mayores de seis años y menores de 13 que no hayan sido vacunados, es posible vacunarlos previa consulta con su pediatra. Si ha estado en contacto con un enfermo de varicela, se puede vacunar dentro de los primeros 4 días, con una orden del pediatra.
Rotavirus: disponible desde el año pasado. Posee un 95% de eficacia contra las formas más graves de la patología, que frecuentemente exigen hospitalización. Se administra por vía oral en dos dosis, la primera a partir de la sexta semana de vida, y la segunda debe ser entre las cuatro y ocho semanas después de la primera dosis, plazo que no hay problema en alargar siempre que no se pase del sexto mes.
Hepatitis A: Es diferente a la vacuna contra la hepatitis B, incluida en el Plan Nacional. Inyectable, tiene un 95% de eficacia, se coloca al año de vida en dos dosis separadas por 6 meses, y protege hasta la edad adulta. Esto es importante porque a pesar de que la hepatitis A no es grave en el 99% de los casos, en el 1% restante tiene complicaciones que implican un riesgo potencial de vida. |